El plasma rico en plaquetas (PRP) se obtiene mediante la extracción de sangre con una simple punción venosa, muy similar a la de una analítica normal, del mismo paciente al que posteriormente y una vez procesada, se va a inyectar en la zona lesionada.
Esta sangre se somete a un proceso de centrifugado con el objetivo de separar sus componentes y células. Una parte de este centrifugado contiene el plasma rico en plaquetas, que son las células que intervienen en el proceso de coagulación.
Durante este proceso las plaquetas liberan una gran cantidad de sustancias ricas en “factores de crecimiento” que producen un efecto antiinflamatorio natural y pueden favorecer la regeneración tisular o retrasar la evolución de la artrosis.
Dentro de las plaquetas existen de manera natural hasta 10 tipos de factores de crecimiento que viajan por la sangre para actuar allí dónde hacen falta. Cuando se produce una lesión en cualquier tejido, las plaquetas migran a la zona dañada para dirigir en los primeros minutos el control del sangrado (coagulación o hemostasia) y para comenzar en las primeras horas los mecanismos de reparación. La reparación incluye la creación y reparación de vasos y tejido extra-celular mediante la activación directa de las células encargadas de mantener el tejido, tenocitos (en el tendón), condrocitos (en el cartílago), miocitos (en el músculo) y células de la dermis y epidermis en la piel.
Por lo tanto, no se inyecta en el paciente ningún medicamento o sustancia extraña que pueda tener efectos secundarios o dañinos sino su propia sangre una vez procesada.
Los PRP pueden ser utilizados en el tratamiento de lesiones tendinosas, articulaciones con artrosis y otras lesiones del sistema músculo esquelético (ligamentos, articulaciones y músculos) ya sean agudas o crónicas.
La infiltración de PRP puede ser útil para activar el proceso curativo, acortar tiempos y disminuir el dolor. Con la infiltración vamos a aportar en la zona de la lesión una cantidad de factores de crecimiento de plaquetas mucho mayor que la habitual a partir de sangre del propio paciente, sin riesgo de transmisión de enfermedades.
El proceso se realiza de forma ambulatoria, sin ingreso. En primer lugar, el personal de enfermería va a realizar la extracción de la sangre de forma parecida a un análisis normal. Esta sangre es manipulada con total asepsia para evitar infecciones y se introduce en una centrífuga donde las plaquetas se separan del resto de componentes de la sangre. Una vez conseguido el PRP el traumatólogo procede a realizar la infiltración en la articulación dañada.
Esta terapia puede ser útil en condromalacia y artrosis moderada de rodilla, lesiones tendinosas (hombro, rotuliano, Aquiles, D´Quervain…) epincondilitis o fascitis plantar. También obtiene muy buenos resultados en heridas que tardan en curar o en proceso de cicatrización.
En el Policlínico HM IMI Toledo disponemos de esta novedosa terapia biológica obteniendo buenos resultados en pacientes seleccionados, tras una valoración previa por uno de nuestros traumatólogos.




