Enfermedad de Dupuytren

Enfermedad de Dupuytren

La Enfermedad de Dupuytren consiste en la aparición de una serie de cuerdas fibrosas justo debajo de la piel. Estas cuerdas condicionan una retracción primero de la piel y posteriormente de los dedos de la mano, siendo más frecuente la afectación de los dedos anular y meñique.

Esta enfermedad suele presentar un patrón familiar y predominantemente masculino, sin ser indispensable para su aparición.  Si bien la enfermedad de Dupuytren puede estar asociada a cierto tipo de trabajos manuales con herramientas que producen impactos repetidos, lo más frecuente es que aparezca en personas con cualquier tipo de oficio.  Además tiene como característica el ser recurrente, es decir, una vez tratada la enfermedad puede volver a aparecer en el mismo, en otros dedos, o en la mano contraria.

Son tres las principales técnicas para tratar la enfermedad de Dupuytren:

  1. Fasciectomía abierta: consiste en realizar incisiones amplias que permiten retirar el tejido enfermo y hacer los ajustes necesarios en la piel. Aunque se retira dicho tejido, en su lugar quedan cicatrices que pueden producir secuelas en la función y estética de la mano.
  2. Fasciotomía percutánea con agujas: consiste en seccionar las cuerdas sin abrir la piel utilizando unas agujas que se introducen en la vecindad de dichas estructuras. Aunque el tejido enfermo permanece debajo de la piel ya no limita el movimiento y por lo tanto la mano recupera su función.
  3. Fasciotomía con técnica de infiltración de colagenasa: mediante una técnica similar a la previa, se inyecta una sustancia que reblandece parte de las cuerdas permitiendo -días después- la ruptura de las mismas mediante manipulaciones por parte del médico. El resultado es similar a la fasciotomía percutánea con agujas con el inconveniente del riesgo de reacciones adversas a la colagenasa y el mayor coste para el paciente.

Cada una de estas técnicas presenta ventajas y desventajas.  Preferimos la técnica de fasciotomía percutánea con agujas por los siguientes factores:

1. Recuperación más rápida al no tener cicatrices en la piel, ni necesidad de corte de puntos.

2. Máxima seguridad en cuanto a tasa de lesiones nerviosas y vasculares.

3. No hay riesgo de reacciones alérgicas a la colagenasa.

4. Alta satisfacción de más de cien  pacientes. Muchos de ellos ya conocían la cirugía por técnica abierta que se les había realizado años atrás.

En los casos más severos, en los que ya se ha producido una rigidez en las articulaciones de los dedos, puede ser preciso añadir incisiones que permitan liberar la articulación y la elongación de la piel que se ha retraído con el paso de los años.

Como con cualquier procedimiento médico, debe consultar con su médico especialista para saber si es un candidato adecuado o si hay contraindicaciones que podrían requerir una preparación especial o bien la selección de otra técnica terapéutica.

Bea

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