Artrosis de cadera

Artrosis de cadera

La articulación de la cadera es la encargada del movimiento de la pierna sobre la pelvis. De importancia clave en movimientos tan importantes como el caminar. De manera básica consiste en una pieza con forma de esfera, que es la cabeza del fémur, que se mueve y gira dentro de una concavidad que existe en la pelvis llamada acetábulo. El hueso no es una superficie perfectamente lisa, por eso cada uno de los dos elementos disponen de una capa que los tapiza llamada cartílago. Este cartílago es liso y tiene unas cualidades de deslizamiento únicas, de tal manera que el movimiento y deslizamiento de la cabeza del fémur dentro del acetábulo se produce prácticamente sin roce. Para facilitar las cosas, además, ambas superficies están bañadas con el líquido articular, que es una especie de “aceite lubricante” producido por el propio cuerpo para facilitar el  movimiento.

 

 

 

¿Qué es la artrosis?

La artrosis consiste en un desgaste del cartílago de la articulación, que con el tiempo se adelgaza, se va perdiendo su espesor y la calidad de sus componentes y acaba por desaparecer, produciendo dolor y limitación de los movimientos de una manera progresiva en el tiempo.

 

 

 

¿Qué causa la artrosis de cadera?

De manera general podemos concluir que no se sabe con exactitud qué es lo que produce la artrosis. Sin embargo conocemos algunos factores asociados a esta dolencia:

Edad: en general, aumenta con la edad del paciente. Afecta típicamente a gente mayor de 65 años, aunque en casos excepcionales puede afectar a menores de 50 años.

Sexo: al contrario que otras artrosis como la de rodilla, es más frecuente en varones.

Alteraciones previas: existen afecciones que alteran la forma  cóncava del acetábulo o esférica de la cabeza femoral y predisponen al desgaste del cartílago precoz porque el deslizamiento no es suave.  Así, las fracturas articulares de la cadera, necrosis de la cabeza femoral o problemas del desarrollo de la cadera durante la niñez o adolescencia (displasia de cadera)  son causas frecuentes de artrosis de cadera en el paciente joven.

Síntomas

El síntoma principal es el dolor en la zona de la ingle. En ocasiones baja hasta el muslo, e incluso puede ocurrir que el paciente se queje de dolor de rodilla. Típicamente aumenta con el movimiento y desaparece o cede con el reposo, pero según avanza la enfermedad, puede aparecer sin actividad, en la cama e incluso interferir con el descanso nocturno.

Durante la evolución de la artrosis se va produciendo también una disminución de la movilidad de la cadera, principalmente de los movimientos de rotación que en ocasiones el paciente relata como dificultad para cruzar las piernas o para calzarse un zapato.

¿Cómo se diagnostica?

Una exploración física correcta y una radiografía  de la cadera suelen ser suficientes para el diagnóstico.

 

 

Tratamiento

El tratamiento de la artrosis de cadera es similar al que se sigue en otras articulaciones, e incluye tres fases de tratamiento

1. Medidas generales

Hay que tener en cuenta que hoy en día no existe ningún tratamiento que evite la aparición o la progresión de la enfermedad, no obstante, algunas medidas
2. Medicación

El paracetamol puede ser recetado inicialmente, y tiene una eficacia relativa en fases tempranas. Los antiinflamatorios pueden ser útiles cuando el paracetamol no es suficiente, aunque deben ser recetados con precaución ya que sus efectos secundarios suelen ser más frecuentes y graves en pacientes de edad avanzada.

Los mal llamados condroprotectores (condrotitin sulfato, glucosamina…) no tienen una eficacia probada a la hora de regenerar el cartílago dañado, pero parecen ser útiles para controlar el dolor  con pocos efectos secundarios.

3. Tratamiento quirúrgico

En las fases finales de la enfermedad, el desgaste conlleva una limitación importante del movimiento y un dolor asociado a los movimientos que incluso puede llegar a aparecer en reposo. Cuando los tratamiento anteriores no han funcionado y el paciente tiene mucho dolor o incapacidad, el tratamiento recomendado es la artroplastia total de cadera. Consiste en sustituir la articulación natural por una prótesis de cadera.

Como cualquier cirugía protésica, se trata de una cirugía mayor que entraña cierto riesgo. No obstante el procedimiento está completamente estandarizado y se trata de una cirugía realizada de manera rutinaria desde hace más de 40 años, que suele proporcionar resultados excelentes. Con ello se consigue un alivio muy importante del dolor y una recuperación relativamente rápida, permitiéndose caminar  desde los primeros días tras la cirugía.

Hoy en día disponemos de multitud de diseños y opciones protésicas que permiten individualizar el implante más adecuado para cada paciente.

 

 

 

Bea

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