Esguince de tobillo: ¿escayola o tratamiento funcional?

Esguince de tobillo: ¿escayola o tratamiento funcional?

El esguince de tobillo es una de las lesiones más frecuentes en traumatología. A casi todos se nos ha torcido alguna vez el tobillo al pisar mal o haciendo deporte, la mayor parte de las veces sin mayor repercusión que dolor puntual que ha mejorado solo.

Los esguinces de tobillo se producen por un estiramiento brusco de los ligamentos. En el 90% de los casos afecta a los ligamentos externos del tobillo, principalmente al ligamento peroneo-astragalino anterior. Se clasifican según su gravedad en distintos grados. En el grado I hay una pequeña distensión o sobrestiramiento del ligamento, con poca repercusión clínica y dolor limitado. En el grado II se produce una microrruptura ligamentosa sin solución de continuidad y sin inestabilidad. El grado III es el más grave y en él se produce una ruptura del ligamento con aparición de inestabilidad en el tobillo. En este caso, el tobillo se hincha mucho, aparece un hematoma por el sangrado secundario a la ruptura y el dolor es importante, impidiendo cargar la extremidad.

Los pacientes acuden a Urgencias ante estas lesiones y todavía hoy en día, en muchos hospitales de nuestro país, se sigue colocando una férula posterior de escayola durante tres semanas no permitiendo la carga durante ese tiempo. Esto produce un retraso en la curación de la lesión, impidiendo la carga y la deambulación del paciente durante ese tiempo con los consecuentes perjuicios en su actividad habitual y reincorporación al trabajo o al deporte.

No tiene sentido seguir aplicando este tipo de tratamiento ya que diversos estudios han demostrado que el tratamiento funcional es más cómodo y eficaz. Sólo está indicado realizar radiografías de tobillo si hay sospecha de fractura de tobillo o del pie según los criterios de Otawa.

Un estudio de investigación dirigido por el Dr. Andrés Barriga, del Policlínico HM IMI Toledo, demostró ya hace más de 10 años la superioridad del tratamiento funcional sobre la inmovilización con escayola. Este estudio se publicó en la Revista Archivos de Medicina del Deporte y recibió un premio de investigación clínica.

Nuestro protocolo de tratamiento de esguinces de tobillo incluye reposo, elevación de la extremidad, compresión con vendaje elástico y aplicación de frío local los 2-3 primeros días tras el esguince. Durante esos días se tomará algún analgésico o antinflamatorio para combatir el dolor. Podemos usar alguna ortesis elástica de tobillo (tobillera) o vendajes elásticos aplicados por un traumatólogo o fisioterapeuta que habrá que ir cambiando. En general la ortesis es más cómoda, pues se puede retirar para la ducha y no pierde sus propiedades inmovilizadoras como el vendaje. Una vez pasada la primera fase de dolor, intentaremos progresivamente ir pisando con la extremidad afecta. El dolor nos irá indicando a qué cantidad de peso podemos someter nuestra extremidad. Según vaya mejorando, podremos ir abandonando progresivamente las muletas.  En esta fase tenemos que empezar a hacer ejercicios de movilidad del tobillo y potenciación de los músculos peroneos (estabilizadores externos) y tibial posterior (estabilizador interno) (imágenes) Esto se realiza llevando la punta del pie hacia dentro o hacia afuera haciendo fuerza contra un mueble o la pared. También se pueden utilizar cintas elásticas de entrenamiento.

Posteriormente empezaremos con ejercicios de propiocepción del tobillo, inicialmente guiados por un fisioterapeuta pero que también se pueden hacer en casa. Consiste en ponerse a “la pata coja” sobre el tobillo lesionado sobre una superficie irregular como una colchoneta o una pelota pequeña aplanada e intentar mantener el equilibrio.

Habitualmente a las tres semanas de la lesión se podrá empezar con la reincorporación deportiva, que tiene que ser progresiva y según el dolor.

Si el dolor persiste pasado un mes, puede existir una lesión del cartílago o de la sindesmosis o una inestabilidad crónica del tobillo. Es lo que muchas veces se llama de forma popular un “esguince mal curado”. En esos casos hay que realizar un estudio de resonancia magnética para descartarlas.

 

Articulo Dr Barriga Inmovilización frente a tratamiento funcional en esguinces de tobillo grado III

Dr. Andres Barriga

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