Dolor lumbar, una causa frecuente de incapacidad

Dolor lumbar, una causa frecuente de incapacidad

El 80 % de la población sufre dolor lumbar en algún momento de su vida.

El dolor lumbar, también denominado dolor de riñones, de espalda o de la cintura, es una de los motivos más frecuentes de consulta médica y una de las principales causas de baja laboral.

El 80% de la población ha sufrido o sufrirá algún episodio de dolor lumbar durante su vida. La mayoría de estos episodios son de corta duración y suelen curar sin secuelas. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de pacientes el dolor continuará o los episodios se repetirán con frecuencia interfiriendo e impidiendo sus actividades habituales. Estas lumbalgias se denominan crónicas o recurrentes.

Causas de dolor lumbar

En la mayoría de los pacientes no se encuentra una causa clara que explique el origen del dolor lumbar. Es lo que se denomina lumbalgia inespecífica.

El dolor se puede originar en el disco intervertebral, cuando se rompe o degenera, o en las articulaciones facetarias posteriores.
Pruebas diagnósticas

En los pacientes con lumbalgias esporádicas y de corta duración (menor de 2 meses) no aporta nada solicitar pruebas diagnósticas complementarias como la radiología simple o la resonancia magnética. Estas pruebas pueden incluso ser contraproducentes para el paciente, al aparecer imágenes supuestamente “malas” que en la mayoría de los casos son hallazgos casuales sin relación con el dolor y que aparecen también en personas asintomáticas que nunca han tenido dolor lumbar.

La resonancia magnética sólo debería solicitarse en pacientes con dolor lumbar o ciática de larga evolución o en los que aparezcan signos de posible gravedad como fiebre, dolor nocturno o sintomatología neurológica. En aquellos casos con sospecha de infección o neoplasia también es la prueba de elección.

Prevención y tratamiento

Dentro de las medidas para prevenir la aparición de dolor lumbar o disminuir el número de episodios, la principal es mantener una buena forma física potenciando la musculatura abdominal y dorsolumbar , que es la encargada de estabilizar la columna. La práctica habitual de ejercicio y la pérdida de peso son muy recomendables.

En el trabajo hay que adoptar posturas que no sobrecarguen la columna sobre todo a la hora de levantar pesos o movilizar cargas.

Hay que recordar la importancia de doblar las rodillas en el momento de levantar cualquier peso.

El tratamiento inicial debe consistir en analgésicos y antinflamatorios para combatir el dolor. No se debe hacer reposo absoluto sino ir paulatinamente realizando las actividades que el dolor permita. La mayoría de los cuadros van a remitir sin secuelas en una o dos semanas.

En aquellos pacientes con dolor de larga evolución puede ser beneficioso la rehabilitación o el uso de infiltraciones facetarias. La rizolisis es una técnica percutánea que se realiza bajo anestesia local y que permite el control del dolor en un número elevado de pacientes.

En aquellos pacientes en que todos estos procedimientos no han sido exitosos y el dolor lumbar persiste durante más de dos años siendo incapacitante, se plantea la cirugía.

La cirugía actúa sobre los segmentos vertebrales afectados fusionándolos para así combatir el dolor

Combatir las faltas creencias

En los últimos años se ha demostrado en diversos estudios que uno de los tratamientos con mayor eficacia para los pacientes con dolor lumbar es la terapia cognitivo conductual.

El paciente con dolor lumbar lo sufre en un contexto social o familiar determinado donde recibe “información” generalmente negativa sobre su padecimiento, muchas veces incluso por parte de los profesionales sanitarios. Frases como “tiene usted una columna de 80 años” o no debe hacer deporte o esfuerzos son escuchadas con frecuencia en las consultas médicas. El paciente tiene sensación de tener un problema serio, que le va a incapacitar para toda la vida y que incluso le puede llevar a una silla de ruedas. Se ha demostrado que los pacientes que tienen estas falsas creencias sobre su dolor lumbar tienen peor pronóstico de recuperación.

Hay que comunicar al paciente la verdad y combatir las falsas creencias. Esto es, que el dolor lumbar en general es autolimitado, que una vez que pase el cuadro agudo se puede reincorporar al trabajo, realizar esfuerzos y llevar una vida normal donde la actividad física debe estar presente y que no se trata de ningún problema grave.

Dr. Andres Barriga

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